Llamados garaiak, o gareak en el euskera de la zona, Aezkera, los hórreos son almacenes sobre pilares que servían para guardar el grano y evitar la humedad y los roedores.

El Valle de Aezkoa conserva 15 de los 22 hórreos de Navarra, y están declarados Bien de Interés Cultural. El hórreo es una construcción complementaria de la casa, cuya forma de construcción y materiales son similares al tipo de casa en donde se enmarca. Servía para guardar el grano, a salvo de humedad y roedores.

Los hórreos tienen planta cuadrangular y cubierta a dos aguas realizada en tablillas de madera. El conjunto se asienta en pilares de piedra rematados por losas circulares o “tornaratas”, que son los que evitan la entrada de roedores.

En el interior, varios compartimentos o “zizku” guardan el “martxagarria” o trigo sembrado en marzo, el “azarogari” o trigo de octubre, -el más apreciado para hacer el pan-, las “babak” o habas; “oloa” o avena y “garagarra” o cebada. Dentro del hórreo tenía a cada lado varios compartimentos para el almacenaje.
En Aezkoa utilizaban la parte de abajo como ongarritegi o estercolero para evitar que en invierno se helara el grano. Delante del hórreo había una escalera de piedra al que le faltaba el último peldaño. Algunos tienen cerrado el espacio entre los pilares.

Callejea sin prisa por los distintos pueblos del Valle y te encontrarás entre sus casas de piedra con los hórreos aezkoanos:

  • En Garaioa, el de casa Maisterra
  • En Hiriberri, los de casa Reka, Portal, Jauki y Elizondo.
  • En Garralda, el de casa Masamiguel.
  • En Aria, los de casa Jauki, Apat, Etxeberri y Jamar
  • En Orbara, el de casa Jabat.
  • En Orbaizeta, los de casa, Etxegarai, Larrañeta, Primorena