PREHISTORIA

Existen datos de la presencia al final del Paleolítico (restos de 10.000 años de antigüedad encontrados en Zatoia).
De la época neolítica existen multitud de monumentos megalíticos. Dada la riqueza metal de la zona y los indicios encontrados en Azpegi, se cree que conocieron la metalurgia, actividad que perduró hasta el S.XIX en la Fábrica de Municiones de Hierro.

ROMANIZACIÓN

Existen también vestigios de la época romana, como restos de calzadas, y que hoy en día son objeto de estudios. En la cima del monte Urkulu se levanta una torre, que hasta ahora se atribuye a esta época y que podría haberse construido en conmemoración de una victoria (en la guerra sertoriana o en la conquista de Aquitania).

EDAD MEDIA

En la penumbra de los primeros siglos de la Edad Media queda oculta la formación del Valle de Aezkoa y sus pueblos. Antes del establecimiento de la monarquía pamplonesa en el S.IX, existía ya la comunidad del Valle de Aezkoa.

Se supone que los aezkoanos participaron también en batalla de Roncesvalles (año 778), en la que Carlomagno y su ejército resultaron derrotados y que se hizo famosa en toda Europa por la Chanson de Rolan, en la que se cuenta la muerte de Roldán, delfín y sobrino del emperador.

Una de las batallas más importantes fuera de las fronteras del Valle en que participaron los aezkoanos fue la de las Navas de Tolosa en 1212, después de cuyo triunfo el Rey Sancho VII el Fuerte mejoró los Fueros de Aezkoa. Estos habían sido otorgados en 1169 por Sancho el Sabio.

SIGLOS XV-XVI-XVII

Entre 1423 y 1443 Aezkoa mantuvo un largo pleito con la Corona Navarra, tras el que consiguió la posesión de sus puertos.

En 1462 Juan II de Navarra otorgó la hidalguía colectiva todos los vecinos del valle.

En la segunda mitad del S.XV las luchas entre agramonteses y beaumonteses trajeron consecuencias desastrosas para el Valle, que se mantuvo en el bando agramontés. Los beamonteses quemaron los pueblos, robaron sus bienes y ajusticiaron a mucha gente.

En el S. SXVII Aezkoa también sufrió la persecución y juicios sobre brujería, especialmente en el año 1525 y sobre todo 1575, cuando varias aezkoanas murieron en la cárcel acusadas de brujería.

Durante estos siglos todos los reyes navarros juraron el fuero de Aezkoa: desde navarros como Juana de Albret, hasta castellanos como Felipe II. La última jura tuvo lugar en 1609.

SIGLO XVIII

Durante este siglo destacan tres acontecimientos que marcan la vida del valle:
El primero es la epidemia de ganado de 1774 a 1775, que aniquiló casi todo el ganado vacuno de Navarra.

El segundo fue la construcción de la Fábrica de Municiones de Orbaizeta, que trajo como consecuencia la pérdida de la propiedad y derechos sobre los montes del valle.

El tercero es la guerra de la Convención (1793-95), en la que la mayoría de los pueblos del valle fueron destruidos, además de la fábrica de municiones que fue objeto principal de los asedios.

SIGLO XIX

En el siglo XIX todas la Guerras Carlistas afectaron también a la Fábrica, así como a otros pueblos del valle.

A final de siglo, en el año 1873, se cerró definitivamente la Fábrica, que salió a subasta pocos años después.

SIGLO XX

El siglo XX comienza con una emigración que se mantuvo imparable que dura todo el siglo, motivada en parte por la enorme y continua pérdida económica del sector ganadero (el de mayor implante en el Valle).

La población disminuyó drásticamente durante el siglo hasta quedar rondando los 1.000 habitantes.

Entre los emigrantes una parte importante tuvo como destino América. Entre los que partieron destacamos tres personas que, una vez hechas fortuna allí, regresaron al valle y aportaron parte de su fortuna para la creación de infraestructuras, empresas y empleo. Se trata de Domingo Elizondo de Aribe, Ciriaco Morea de Garaioa y Antonio Arostegui de Garralda.

LOS INDIANOS

Domingo Elizondo de Aribe, Ciriaco Morea de Garaioa, Antonio Arostegui de Aribe…estos aezkoanos fueron a América y volvieron con riqueza, no sólo para ellos, sino también para sus paisanos.
Por otro lado, crearon una empresa modélica, al controlar toda la producción, desde la salida del bosque, el transporte, la producción de energía, hasta el producto final, aprovechando incluso las productos de deshecho del árbol para fabricar más productos: carbón, alcohol metílico, ácido acético…al igual que vendían madera de calidad para San Sebastián, las fábricas de muebles de Barcelona y Valencia se la disputaban, cayendo su venta por los problemas de encarecimiento del transporte y la gran competencia que resurge tras finalizar la Segunda Guerra Mundial